domingo, 31 de enero de 2010

Amarro mis manos


Amarro mis manos al murmullo de la muerte
para salvarlas de las cenizas de las ostras.
Amanezco bajo la brisa de la parca
sollozando el destino de la pavura.
Cubro mi tez con el velo gris de los recuerdos
para no permanecer cautiva del mundo
del dolor, de mí misma.

Natalia Caram
Derechos reservados

sábado, 30 de enero de 2010

Aviso clasificado


Enfrente del cementerio
están prosituyendo flores.
Venden su gracia
para perfumar recuerdos.

Natalia Caram
Derechos reservados

jueves, 28 de enero de 2010

Walt Whitman (EEUU, 1819-1892)





Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

De "Canto a mí mismo"

miércoles, 27 de enero de 2010

Irene Marks


La constelación de las angustias

“Se oyeron unos tiros anoche./Se oyeron del lado
del Cementerio./Nadie sabe a quién mataron, o
los mataron./Nadie sabe nada./Se oyeron unos
tiros anoche./Eso es todo.”
Ernesto Cardenal

Toca la constelación de las angustias - aún camina la nieve
sobre los soles de la sangre, aún el aire se disuelve en
gargantas de roca que se cierran donde ninguna voz resonaría:

Pero huella la voz, pero huella de huellas - nadie dice que el pan
avanza en el sendero donde toda esperanza se abandona.
Y hay un río, una luz de reflectores apagados sobre las burbujas
que levanta la respiración de los fantasmas.
Y qué de los que ya no lloras ni gritas ni recuerdas.
¿Y qué de todos los que anduvieron por el mismo camino y se
dieron la mano y la piel y el amor de los ojos?
Sólo huella la voz, sólo huella de huellas tan largamente uniendo
los silenciosos gritos de su sangre, que viajan por senderos que
se alejan después del estallido en las encrucijadas – un trozo de
sus ojos es la muerte que canta en tu costado.
Sin embargo, huella de huellas la senda de los ríos donde la
sangre se estrellaba como cielo sin límites.
Toco la constelación de las angustias y se transforma en
círculos brillantes, en sonrisas hermanas que me besan la piel como
también hay algo en mí que se desprende y acaricia los sueños
de los que van por el camino rojo, los que atravesaron el centro
de la noche cuando la voz se abría entre los brazos, ellos, los
que se alejan luego del estallido de las encrucijadas.

Derechos reservados de la autora
Del libro Origen, Ed. Patagonia, 2009

Amigos: desde está página invitamos a visitar el invalorable blog de la autora y a difundirlo: http://todaslasgalaxias.blogspot.com ,pueden entrar desde este blog, lo encuentran como enlace en Primigenias raíces.

lunes, 25 de enero de 2010

Charles Bukowski (Alemania, 1920- EEUU, 1994)


Culminación del dolor.

Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
Oigo el agua,
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj,
se vuelve pomos en la cómoda,
se vuelve papel sobre el suelo,
se vuelve calzador,
ticket de la lavandería,
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

Poco importa,

poco amor
o poca vida
no es tan malo,
lo que cuenta
es observar las paredes,
yo nací para eso,

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

William Blake (Inglaterra, 1757-1827)


Las bodas del cielo y el infierno (fragmento)

Si las puertas de la percepción se depurasen,
Todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.
Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver
Todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.

sábado, 23 de enero de 2010

José Martínez-Bargiela (España, 1921- Argentina, 2009)


La sentencia

Pasados los años

lo que queda de uno

es sólo la mueca: la mezquina huella

de negación profunda

trillada

de aquellos años líricos

del ensueño que no es sino el testimonio

de haber sido de haber transitado

la ausencia y desaparecer humano.

Como si nunca nada

fuere desterrado el tiempo

de ese propio silencio

la carne ardida en el hueso

sin piedad la noche

sin piedad la nada recurrente

de zarandadas nieves

diseños de escarcha previa

y descarnadas uñas.